• estudio@martinezmoraarq.com
  • +598 094 248 488
Quiero construir mi casa: por dónde empezar

Quiero construir mi casa: por dónde empezar

El orden en que tomás las primeras decisiones pesa más que cualquier elección de materiales. Estos son los pasos, en la secuencia que evita gastar dos veces.

Tenés el terreno, o estás por comprarlo. Ya imaginaste la galería, la cocina abierta, el lugar del parrillero. Y en algún momento aparece la pregunta que casi todos nos hacen en la primera llamada: ¿y ahora qué hago primero?

La respuesta corta es que construir una casa no empieza en la obra, sino bastante antes. En este artículo vas a encontrar el orden real de los primeros pasos, qué se decide en cada uno y dónde suelen aparecer los errores que después cuestan caro.

1. Definí para qué y para quién es la casa

Antes de pensar en metros o en estilos, conviene responder algunas preguntas básicas. ¿Es vivienda permanente o de temporada? ¿Cuántas personas van a vivir hoy y cuántas dentro de diez años? ¿Alguien trabaja desde casa? ¿Vienen visitas seguido?

Esto es lo que los arquitectos llamamos programa de necesidades: la lista de lo que la casa tiene que resolver. No hace falta tenerlo perfecto, pero sí escrito. Una casa de fin de semana en la costa y una vivienda para todo el año pueden tener los mismos metros y ser proyectos completamente distintos.

2. Revisá qué permite el terreno (idealmente, antes de comprarlo)

Cada terreno tiene reglas propias que fija la Intendencia: cuánto se puede ocupar, a qué distancia de los límites hay que construir, qué altura se permite. A eso se suman condiciones físicas que no están en ningún papel: la pendiente, el tipo de suelo, la orientación, si hay agua, luz y saneamiento, o si en invierno se junta el agua.

También conviene tener a mano la documentación del padrón: título, plano de mensura y certificados al día. Un terreno barato con una restricción que no conocías puede terminar siendo el más caro.

3. Armá un número de inversión total, no solo «el metro cuadrado»

La pregunta «¿cuánto sale el metro cuadrado?» es lógica, pero deja afuera buena parte del costo. Una inversión realista incluye la obra, los honorarios profesionales, los permisos y trámites, los aportes de la obra al BPS, las conexiones de servicios, las terminaciones y equipamiento, y un margen para imprevistos.

Tener ese número desde el principio, aunque sea aproximado, cambia todo el proceso: permite diseñar una casa que efectivamente se puede construir, en lugar de una que después hay que recortar.

4. Elegí con quién vas a trabajar antes de tener planos

Un error muy frecuente es empezar pidiendo presupuestos a constructores con un dibujo a mano o una foto de Instagram. El constructor puede darte un número, pero no tiene cómo saber qué está presupuestando exactamente, y vos tampoco.

El orden que evita sorpresas es otro: primero el proyecto, después el presupuesto de obra. El arquitecto diseña, tramita y define cómo se construye; el constructor ejecuta. Son roles distintos y se complementan.

5. Diseño: de la idea a una casa concreta

En la etapa de diseño se ubica la casa en el terreno, se resuelve la distribución y se definen la luz, las vistas y la relación con el exterior. Es el momento más barato para cambiar de opinión: mover una pared en un plano no cuesta nada; en obra, sí.

Un buen diseño también debería venir acompañado de una estimación de costo, para confirmar que lo que se está proyectando sigue dentro del número del paso 3.

6. Permiso de construcción

Con el diseño definido, se prepara la documentación para el permiso ante la Intendencia (Canelones, Montevideo o Maldonado, según dónde esté el terreno). Los plazos dependen de cada Intendencia y del momento del año, por eso conviene iniciarlo apenas el diseño está cerrado.

Compendio normativo para permisos de construcción, Intendencia de Canelones.

7. Proyecto ejecutivo: los planos para construir

Acá está una de las confusiones más comunes. Los planos del permiso no son los planos de obra. El proyecto ejecutivo define con precisión cómo se construye cada parte: detalles, aberturas, terminaciones, instalaciones, coordinación con ingenieros.

Con el ejecutivo en la mano, por fin podés pedir presupuestos a varios constructores y compararlos sobre la misma base.

8. Obra, con alguien que la siga

Antes de empezar, la obra se registra en el BPS. Después viene la construcción propiamente dicha, que funciona mejor cuando hay alguien que controla que lo que se ejecuta sea lo que se proyectó, que los pagos acompañen el avance real y que las decisiones que surgen en el camino se tomen con información. Esa es la tarea de la dirección de obra.

Un ejemplo para bajarlo a tierra

Una familia que vive en Montevideo compra un terreno de 600 m² en Atlántida para construir una casa de unos 120 m². Si arranca pidiendo precio a un constructor con una idea suelta, es probable que reciba presupuestos muy distintos entre sí, sin forma de saber cuál es razonable.

Si sigue el orden, primero confirma qué permite el terreno y define un número total. Después diseña una casa que entra en ese número, la tramita y la documenta para construir. Cuando llega el momento de los presupuestos, todos los constructores cotizan lo mismo. Y como la familia no puede estar en la obra todas las semanas, alguien la sigue por ella.

Consejos prácticos para estas primeras semanas

  • Escribí una lista de cómo viven hoy y qué les falta. Es el mejor punto de partida para el diseño.
  • Antes de firmar la compra de un terreno, consultá qué se puede construir en ese padrón.
  • Juntá la documentación del terreno en una sola carpeta: título, plano de mensura y número de padrón.
  • Definí un rango de inversión total y hablalo desde la primera reunión, aunque sea aproximado.
  • Desconfiá de cualquier presupuesto de obra que llegue antes de que exista un proyecto.
  • Calculá los tiempos de forma realista: entre diseño, permiso y ejecutivo pasan varios meses antes de que empiece la obra.

Para cerrar

Construir una casa es una de las inversiones más importantes que hace una familia. La mayoría de los problemas que aparecen en obra no nacen en obra: nacen en decisiones que se tomaron antes, o que no se tomaron. Ordenar el comienzo no garantiza que todo salga perfecto, pero sí que los imprevistos sean los inevitables y no los que se podían ver venir.

¿Tenés un terreno o estás por comprar uno? Mandanos la ubicación y el número de padrón, y te contamos por dónde conviene empezar en tu caso.

Contactanos.